Cirugía de Reemplazo Parcial de Rodilla Mínimamente Invasiva
La articulación de la rodilla es donde la parte final del hueso superior de la pierna (fémur) se encuentra con la parte de arriba del hueso inferior de la pierna (tibia). La parte final del fémur consta de dos cóndilos, que son como dos ruedas una a cada lado del hueso. Los cóndilos asientan sobre la tibia, que es como una plataforma con dos hundimientos, uno a cada lado. Así, en cada lado de la articulación, hay un área de contacto entre los dos huesos. Cuando dobla la rodilla, los cóndilos femorales ruedan y se deslizan encima de la tibia apoyándose en esas dos áreas de contacto. Hay un tercer hueso, la rótula, que se desliza por la parte frontal del femoral.
En una rodilla sana las superficies de los huesos son muy suaves y están recubiertas por un tejido protector llamado cartílago. La artritis provoca daños a las superficies y el cartílago allí donde los tres huesos se encuentran y rozan juntos. Esas superficies dañadas pueden eventualmente convertirse en dolorosas.
Existen varios modos de tratar el dolor causado por la artritis. Uno es el reemplazo total de rodilla. Este tratamiento es considerado como la última opción, después de haber intentado otras alternativas. En la cirugía de reemplazo total de rodilla, las superficies del hueso y del cartílago que están dañadas por la artritis son retiradas y reemplazadas por superficies artificiales hechas de metal o plástico. Llamaremos a dichas superficies artificiales “implantes” o prótesis”.
Si las superficies de ambos lados del fémur y también debajo de la rótula están significativamente desgastadas, entonces se suele considerar colocar una prótesis total de rodilla. Hay casos en los que el daño sólo se encuentra en un lado del hueso. En estos casos, debería pensarse en una prótesis de rodilla parcial (unicompartimental). En las prótesis de rodilla parciales sólo se corta un lado de la articulación.
La decisión de recibir un implante total de rodilla debería pensarse cuidadosamente después de consultar a su doctor e informarse tanto como pueda sobre la articulación, artritis y la cirugía.
Llegando a la articulación
Para una cirugía parcial de rodilla, el paciente es primero llevado al quirófano y allí se le anestesia. Cuando ha hecho efecto la anestesia, se lava a conciencia la piel alrededor de la rodilla con líquido antiséptico. Se doblará la rodilla a 90 grados y se colocará un torniquete alrededor del muslo para minimizar la hemorragia durante la cirugía.
Se realiza un corte a través de la piel, músculo y otros tejidos hasta que se exponen las superficies de hueso dañadas. Los avances recientes en instrumentación y técnica quirúrgica permiten al cirujano realizar algunas cirugías parciales de rodilla a través de una incisión en la piel mucho más pequeña que las que se solían hacer tradicionalmente. Este proceso menos invasivo, llamado también MIS en inglés o Solución Mínimamente Invasiva, pensado para alterar mínimamente los tejidos que circundan la articulación.
Retirando las Superficies de Hueso Dañadas
A continuación el cirujano corta y retira las superficies de hueso y cartílago dañadas. Se usan instrumentos y guías de precisión para asegurarse que los cortes se hacen con los ángulos correctos de modo que los huesos queden alineados de forma correcta después de que se introducen los implantes.
Se retiran pequeños trozos de hueso de la parte delantera, trasera y final del fémur. Así se da forma al hueso para que los implantes encajen adecuadamente.
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También se corta hueso de la parte superior de la tibia, quedando esta parte plana.
Encajando los Implantes
Un implante se encaja en cada uno de los tres huesos. Estos implantes han sido diseñados para que la articulación de la rodilla se mueva de forma similar a como se movía cuando estaba sana. Los implantes se encajan utilizando un tipo especial de cemento específico para huesos.
El implante que encaja al final del fémur está hecho de metal. Su superficie es redondeada y muy lisa.
El implante que encaja en lo alto de la tibia normalmente consta de dos partes. Un platillo metálico que ajusta sobre el corte plano del hueso tibial. A continuación, sobre el platillo metálico se acopla una superficie articular de plástico que actúa separando el platillo tibial metálico y el implante femoral. El cirujano escogerá el diseño que mejor se adapte a sus necesidades.
Cerrando la Herida
Si es necesario, el cirujano puede hacer ajustes en los ligamentos que envuelven la rodilla para conseguir una mejor función de la rodilla.
Cuando los implantes están colocados y los ligamentos ajustados, el cirujano cose las distintas capas de tejido en su posición original. Se introduce un tubo de plástico en la herida que permite salir y drenar el líquido de la articulación durante las primeras horas después de la cirugía. Los bordes de la herida se suturan y la rodilla se envuelve con un vendaje estéril. El paciente se traslada finalmente a la sala de reanimación.
